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jueves, 10 de mayo de 2012

Balearon y amagaron al sacerdote y al abogado de Temacapulín

Víctor Manuel Chávez Ogazón/El occidental
El sacerdote Gabriel Espinoza Íñiguez y el abogado de Temacapulín fueron recibidos a tiros por personal de seguridad, esto cuando acudieron a Talicoyunque para confirmar si seguían trabajando en la construcción de la presa y, por lo tanto, violentaban la suspensión otorgada por el Tribunal de lo Administrativo. Ya hay una denuncia al respecto, y esperan la intervención de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Jalisco. De acuerdo a la denuncia de hechos en poder de EL OCCIDENTAL, los hechos ocurrieron a las 22:00 horas del pasado lunes 7 de mayo.
Fue al ingreso al sitio de Talicoyunque, que el padre Gabriel Espinoza Íñiguez y el abogado Guadalupe Espinoza Sauceda, el primero vocero del comité Salvemos Temaca y el segundo, uno de los abogados que los asesora, fueron agredidos.
Ellos estaban en el sitio debido a testimonios que indicaban que se escuchaban máquinas laborando y se veía salir de la zona camiones con postes de Talicoyunque, lugar que pretenden las autoridades reubicarlos con motivo de la construcción de la presa El Zapotillo.
“Como todos los lunes se había reunido la asamblea de la comunidad para tratar diversos asuntos y al terminar la reunión el padre y el abogado acordaron ir a Talicoyunque para cerciorarse si estaban trabajando en el que dicen es el Nuevo Centro de Población, y cerciorarse de si se estaba cumpliendo con la resolución del Pleno del TAE que nulifica la reubicación”, expresaron algunos integrantes de este comité.
Aseguran tanto el sacerdote como el abogado, se escucharon entonces dos detonaciones muy cercanas. No saben si les dispararon en forma directa o fue para amedrentarlos, pero las balas pasaron muy cerca.
Finalmente, no desistieron de asomarse y vieron que sí había luces y personal trabajando. En la denuncia se narra: “Para esos momentos ya estaba el padre Gabriel con el carro encaminado para retirarse por lo que le dice al abogado Guadalupe que se suba, pero en un instantes los guardias se brincaron la puerta de la entrada a Talicoyunque y ya afuera del predio, en la carretera, pusieron las luces de los focos sobre ellos y a punta de pistola los obligaron a que se bajaran de espaldas con las manos en la nuca.
Luego, en medio de ofensas, los obligaron a hincarse y empezaron a interrogarlos. Al sacerdote no le permitieron hacer uso de la palabra.
Les dijeron que el predio es propiedad del Estado y revisaron el interior del automotor, para luego permitirles que se retiraran.
Se precisó por parte de los quejosos que el plan de reubicación recientemente fue declarado nulo, por lo que no debe de efectuarse ningún trabajo por parte del municipio ni del Gobierno del Estado. No obstante existe la sospecha en la comunidad de que siguen trabajando.
Están pidiendo se investigue la agresión, la retención y las amenazas, además de que no se están acatando los fallos de los tribunales estatales y federales.